Actualización sobre la pasteurelosis ovina

Rebaño de ovejas

La pasteurelosis ovina es una enfermedad respiratoria de los pequeños rumiantes que genera importantes pérdidas económicas a nivel mundial. Se trata de un proceso complejo en el que no basta con centrarse en su etiología bacteriana, sino que es necesario comprender su naturaleza multifactorial y los mecanismos que favorecen la invasión pulmonar de las bacterias una vez que los sistemas defensivos del aparato respiratorio están comprometidos.

Principales causas de la pasteurelosis ovina

La enfermedad se conoce desde hace décadas, aunque su comprensión ha evolucionado a lo largo del tiempo para ayudar a su control y prevención. De manera tradicional, se ha empleado el término «pasteurelosis» para referirse a cualquier enfermedad respiratoria observada en los pequeños rumiantes, pero se trata de un problema mucho más complejo.

Los principales agentes bacterianos implicados son Pasteurella multocida, Mannheimia haemolytica y Bibersteinia trehalosi. Estas bacterias pueden comportarse como patógenas y causar daño en el tejido pulmonar, pero habitualmente forman parte de la microbiota de la mucosa respiratoria, especialmente de las tonsilas y la nasofaringe, sin causar enfermedad.

Mannheimia haemolytica, especialmente los serotipos A1, A2 y A6, es la especie bacteriana que se aísla con mayor frecuencia, aunque cada vez se aíslan más otros serotipos como A7, A8, A9 y A13, que aportan una gran variabilidad en la virulencia, patogenicidad y capacidad de respuesta inmunitaria de las cepas implicadas.

Se estima que Pasteurella multocida tipo A está implicada en aproximadamente el 40 % de los casos, lo que cambia el concepto que hasta ahora se tenía sobre esta enfermedad, a la que se atribuía un menor protagonismo. Bibersteinia trehalosi se asocia a los casos hiperagudos con muerte súbita en corderos y cabritos en periodo de destete, especialmente con determinados serotipos muy patógenos.

La diversidad de serotipos bacterianos implicados en los brotes hace que su diagnóstico sea cada vez más complicado, lo que a su vez dificulta las medidas de control, entre ellas los planes de vacunación, que no son universales ni pueden adaptarse de forma homogénea a todas las variantes que circulan por las explotaciones.

Probablemente esta variabilidad explique algunos de los problemas observados en determinadas explotaciones donde, pese a la vacunación, continúan apareciendo brotes recurrentes de enfermedad respiratoria.

Cuando actúan determinados factores de riesgo, se desencadena la infección pulmonar porque se genera un entorno favorable para que las bacterias puedan proliferar y colonizar el tejido de las vías respiratorias bajas. En primer lugar, los fallos de manejo como el hacinamiento, el exceso de estrés, la mezcla de lotes de animales de diferentes edades y tamaños, el transporte, la privación de agua o comida, la exposición a condiciones ambientales extremas con demasiado frío o calor, la escasa ventilación, etc., provocan una alteración de las defensas inmunitarias sistémicas y locales de los animales, haciéndolos más susceptibles a las infecciones.

Por otra parte, los factores de virulencia de las cepas bacterianas implicadas, como la pared bacteriana, las fimbrias o la capacidad de producir endotoxinas, influyen en el desarrollo y gravedad de cada brote.

Síntomas y formas de transmisión de la pasteurelosis ovina

De forma clásica, los brotes graves de pasteurelosis ovina suelen cursar con grupos de animales que comienzan a mostrar signos evidentes de infección respiratoria, como fiebre alta, dificultad respiratoria y secreciones nasales y oculares. Los grupos más afectados normalmente son los más vulnerables, como los corderos y cabritos jóvenes o las ovejas y cabras recién paridas y en fase de inmunosupresión. De forma simultánea, otros animales del rebaño pueden mostrar signos más leves como dificultad respiratoria menos intensa y secreción ocular.

La infección puede transmitirse a partir de animales enfermos y subclínicos, que diseminan las bacterias al entorno a través de diminutas gotas o aerosoles que expulsan con la tos. Los animales con pasteurelosis subclínica que no muestran síntomas también son capaces de transmitir a otros porque albergan las bacterias patógenas en sus vías respiratorias.

El hacinamiento es un factor que favorece especialmente la transmisión, ya que las bacterias son sensibles a los agentes desinfectantes y no resisten mucho tiempo en el ambiente si las condiciones higiénicas son correctas. En aquellas explotaciones en las que se mantienen muchos animales en un espacio muy reducido, la transmisión directa entre animales es más probable, favorecida por el estrés y la inmunosupresión asociada.

Importancia económica de la pasteurelosis ovina

La pasteurelosis ovina se considera la enfermedad respiratoria más frecuente de los pequeños rumiantes y una de las que más pérdidas económicas causa. Dada la situación de crisis permanente del sector con una reducción progresiva de los censos, de explotaciones y de rentabilidad, la mejora sanitaria de los rebaños resulta crítica.

El impacto económico no se limita a la mortalidad de los animales o al coste de los tratamientos. Una parte importante de las pérdidas se debe a los casos subclínicos, que no muestran síntomas y pasan desapercibidos, mientras siguen siendo una fuente de transmisión de patógenos a otros animales.

Los procesos crónicos pueden persistir pese al tratamiento y también suponen una fuente constante de contagio. Estos animales desarrollan lesiones irreversibles como consolidaciones pulmonares o pleuritis fibrinosa que limitan su rendimiento productivo y que provocan reducciones de la ganancia media diaria de hasta 35 gramos por animal y día, reducciones del índice de conversión de hasta el 25 %, retrasos en el crecimiento y aumentos de los decomisos en el matadero.

Medidas de prevención y control de la pasteurelosis ovina

La pasteurelosis es una enfermedad tan compleja, que un diagnóstico preciso es fundamental para poder aplicar medidas eficaces de prevención y control. Los síntomas y las lesiones que se observan en las necropsias y en el matadero son orientativos, pero no son definitivas porque son comunes a otras enfermedades y en ocasiones pueden verse enmascarados por otros procesos. El diagnóstico de laboratorio, a partir de muestras obtenidas mediante lavados broncoalveolares, debe incluir el aislamiento bacteriano, pruebas bioquímicas, la espectrometría de masas MALDI-TOF, la PCR y técnicas serológicas que permitan identificar con éxito las cepas implicadas.

El tratamiento con antimicrobianos cada vez presenta más limitaciones en la pasteurelosis ovina debido a los elevados y crecientes niveles de resistencias, además de la aparición de cepas multirresistentes. Según estudios recientes, más del 32 % de las cepas aisladas presenta resistencia frente a varias familias de antimicrobianos de forma simultánea y un 2,4 % muestra resistencia frente a cinco familias diferentes de antimicrobianos.

Por tanto, la prevención es el eje fundamental del control de la pasteurelosis ovina y la vacunación es un método altamente eficaz para lograrla. Sin embargo, su eficacia puede verse condicionada cuando existe más de un serotipo circulando en la explotación, debido a la falta de protección cruzada.

Para potenciar el efecto protector de las vacunas es esencial actuar sobre el resto de factores predisponentes, proporcionando a los animales alojamiento en unas instalaciones adecuadas con espacio y ventilación suficientes por individuo, una higiene y desinfección correctas, alimentación equilibrada, un buen manejo durante la época de partos y destetes, condiciones adecuadas durante el transporte, evitar mezclar animales de diferentes edades y tamaños en los lotes, mantener buenas medidas de bioseguridad.

Dilphes 4 es una suspensión inyectable indicada para la inmunización activa de bovinos, ovinos y caprinos para la prevención de infecciones frente a Pasteurella multocida inactivada, serotipo A, cepa NCTC 12177 y Pasteurella multocida inactivada, serotipo 6B, cepa CECT 962, así como Mannheimia haemolytica inactivada, serotipo A1, cepa ATCC 33365 y Mannheimia haemolytica inactivada, serotipo A2, cepa CECT 924. El producto ha demostrado eficacia en estudios con desafío con M. haemolytica serotipos A1 y A2 en ovinos vacunados y P. multocida serotipo 6B mediante estudios serológicos, datos bibliográficos y de farmacovigilancia.