Enfermedades emergentes en rumiantes: la EHE y la incertidumbre

Las autoridades competentes en materia de sanidad animal redoblan sus esfuerzos cuando se trata de combatir la aparición de las llamadas enfermedades emergentes, aquellas que se manifiestan por primera vez en una determinada población producidas por la acción de patógenos y cuyas consecuencias pueden provocar innumerables perjuicios.

La enfermedad hemorrágica epizoótica

En el último año, la cabaña rumiante española se ha visto golpeada por la aparición de una de ellas: la enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE).

Prácticamente desconocida para los ganaderos hasta entonces, su irrupción en nuestro país data del mes de noviembre de 2022, cuando da el salto desde África, también a Italia. Sin embargo, fue en este último verano, con la llegada de las altas temperaturas, cuando su incidencia, especialmente en Extremadura y Castilla-La Mancha, desde donde se propagó hacia el norte del país, hizo saltar las alarmas.

Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la EHE es una enfermedad vírica infecciosa no contagiosa transmitida por vectores (Culicoides spp.), que afecta a rumiantes domésticos y salvajes. “En el ganado vacuno puede producir clínica moderada y autolimitante durante unas dos semanas. El ganado ovino es susceptible a la infección, pero poco a la enfermedad clínica, y el caprino es muy poco susceptible a la infección”, señala su ficha. Además, puede afectar a los ciervos, gamos y corzos.

Este virus está emparentado con el que causa la lengua azul, otra enfermedad vírica, de la familia Reoviridae, que afecta principalmente a ovinos, además de a bovinos y caprinos, transmitida por la picadura de ciertas especies de mosquito del género Culicoides.

Se reproduce especialmente en hábitats con gran cantidad de materia orgánica y suficiente humedad. Además, se identifica la sequía y el aumento de la población de la fauna silvestre como causales directos de la expansión de la enfermedad. Los animales salvajes están desprotegidos a la picadura de este mosquito y actúan como reservorios de la enfermedad.

En cuanto al control de esta enfermedad, y aunque se está trabajando en ello, actualmente no existen vacunas autorizadas en la UE para hacerle frente. El virus que circula en España pertenece al serotipo 8.

Una de las medidas recomendadas es la lucha vectorial, mediante el uso de insecticidas y repelentes en animales, medios de transporte e instalaciones, así como la aplicación de insecticidas y larvicidas para el control de las posibles zonas de cría.

Los antiinflamatorios pueden aliviar las molestias que sufren los animales, especialmente por la inflamación de la lengua y las mucosas, algo que les genera un gran malestar y les impide ingerir alimento.

A partir de este punto, en el sector ganadero preocupa la incertidumbre con respecto a esta nueva enfermedad debido a la ausencia de estudios en profundidad. A pesar de que la mortalidad de la enfermedad es del 1%, según los datos del Ministerio, los individuos que han pasado la EHE pierden peso y presentan problemas relacionados con la reproducción (infertilidad, abortos…), lo que se traduce en pérdidas económicas para la ganadería.

Según la última actualización de la situación de la enfermedad hemorrágica epizoótica al cierre de este artículo (22 de noviembre), el Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) de Algete, laboratorio nacional de referencia para esta enfermedad, había confirmado casos en 6 nuevas comarcas, 5 de ellas en explotaciones de bovino.