Diarreas neonatales en lechones

Las diarreas neonatales en lechones representan un problema común y muy extendido en la producción porcina. Tienen un impacto significativo tanto en la salud y el crecimiento de los lechones como en los resultados económicos de las empresas, debido a las altas tasas de mortalidad y el gasto en su tratamiento. Además, el retraso en el crecimiento que se produce en los animales afectados que sobreviven se arrastrará durante toda su vida productiva.

  Se trata de un proceso multifactorial en el que están implicados gran variedad de factores, entre los que se incluyen infecciones bacterianas, víricas o parasitarias, problemas nutricionales y de manejo, problemas de bioseguridad… lo que complica muchísimo tanto el diagnóstico del problema como la solución al mismo. No siempre que aparecen casos de diarrea hay que asumir que tenemos un patógeno como agente causal. 

Para tener una idea más clara de todo aquello que nos puede producir una diarrea neonatal, las causas principales podríamos dividirlas en:

  1. Infecciones bacterianas:
  • Escherichia coli (E. coli):  bacteria Gram negativa que forma parte de la flora digestiva; en condiciones normales no provoca problemas, pero bajo determinadas condiciones hay cepas que son patógenas y proliferan, siendo la causa más frecuente de diarrea neonatal en las primeras 48 horas de vida.  Su acción patógena se debe a la presencia de los factores de virulencia y la producción de ciertas toxinas que hacen que el proceso sea más o menos grave. En función de las combinaciones de los mismos que aparezcan, tendremos diferentes cuadros clínicos, siendo las cepas enterotoxigénicas de E. coli (ETEC) las más peligrosas.
  • Clostridium perfringens: bacteria anaerobia estricta, ubicua en el ambiente y en el tracto digestivo de muchas especies. Son patógenos que producen toxinas que lisan las células sanguíneas y destruyen los tejidos, provocando daño tisular, necrosis y una respuesta inflamatoria significativa que se traduce en diarrea y muerte de los lechones. Los más frecuentes son el Clostridium perfringens tipo A, que produce una diarrea de leve a moderada y el Clostridium perfringens tipo C, que produce enteritis necrótica.
  1. Infecciones Virales:
  • Rotavirus:  virus ARN ampliamente distribuido por todo el mundo, que afecta a numerosas especies animales. Hay caracterizados 10 serogrupos, de los que el A, B, C y H son los que afectan al porcino, con diferente patogenicidad. Su multiplicación en los enterocitos provoca atrofia de las vellosidades, que se traduce en una mala absorción del alimento y la aparición de una diarrea acuosa, de color amarillo grisáceo. Afecta a lechones a partir del quinto día de vida.
  • Coronavirus (PEDv): causante de la diarrea epidémica porcina (PEDv). El virus daña las vellosidades del intestino y reduce la capacidad de absorción, provocando deshidratación de los lechones. Cursa con vómitos y diarreas, con mortalidades de hasta el 100% en lechones susceptibles menores de dos semanas de vida.
  • Coronavirus (Virus de la Gastroenteritis Transmisible (TGE)):  produce enfermedad grave en lechones lactantes, con diarrea acuosa aguda y lechones con aspecto mojado y sucio. Es altamente contagioso y cursa con mortalidad de casi el 100% en lechones entre 2-3 días.
  1. Infecciones Parasitarias:
  • Coccidiosis (Isospora suis): se trata de una infección parasitaria que suele causar diarrea en lechones de 5 a 15 días de edad.
  1. Factores Nutricionales:
  • Dieta inadecuada de la cerda: una mala alimentación de la cerda durante la gestación y lactancia puede afectar la calidad del calostro y la leche, disminuyendo las defensas inmunológicas de los lechones.
  • Manejo del calostro: es muy importante asegurarnos de que los lechones reciben calostro de calidad y en cantidad suficiente durante las primeras horas de vida porque es lo que les va a proporcionar la inmunidad pasiva contra infecciones.
  • Baja ingesta o ayuno en los lechones: si los animales tienen dificultades para mamar, o la cerda no tiene leche suficiente, se aletargan al no tener energía y tiran de sus propias reservas que son mínimas, produciéndoles una diarrea inespecífica y la muerte.
  • Disbiosis intestinal: alteraciones de la microbiota tras tratamientos antibióticos, especialmente realizados por vía oral.
  1. Condiciones de Manejo y Ambientales:
  • Condiciones de alojamiento: temperaturas inadecuadas, humedad elevada, corrientes de aire, falta de higiene, altas densidades de población… Cualquier detalle que resulte en un estrés térmico o malas condiciones ambientales en los lechones, pueden contribuir al desarrollo de la diarrea.

Síntomas

Cuando en una maternidad aparecen casos de diarrea, hay que actuar de forma rápida para intentar salvar al mayor número posible de animales y que puedan recuperarse con facilidad. Es fácil de detectar porque además del olor característico que se aprecia en las salas, los lechones aparecen amontonados, manchados con una diarrea acuosa o pastosa, y prácticamente se ven afectadas las camadas al completo. Es un problema que suele ser más frecuente en camadas de cerdas jóvenes.

Estas diarreas les causa una deshidratación severa, un aletargamiento y debilidad general que hace que prácticamente no se puedan ni levantar y, generalmente, termina con la muerte de los animales.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa tanto en la observación clínica de los síntomas, como en los análisis de laboratorio para identificar el agente causal. Puede incluir técnicas de PCR, cultivos bacterianos y estudios histopatológicos, que nos permitirán en función de nuestro agente causal, poner en marcha las medidas preventivas más adecuadas.

Tratamiento

Una vez detectada la diarrea hay que actuar de forma rápida para minimizar las pérdidas. Podemos utilizar diferentes herramientas:

Antibióticos, que serán útiles en el caso de diarreas causadas por bacterias, ya que en el caso de las diarreas víricas no nos van a funcionar.

Rehidratación de las camadas afectadas con soluciones de electrolitos para evitar la deshidratación de los lechones.

Uso de productos como probióticos que pueden ayudar a restablecer la microbiota normal en los lechones.

Ambiente adecuado, ya que los lechones tendrán frío por la pérdida de energía, por lo que hay que asegurar que tengan un punto de calor y que la temperatura de la sala sea la adecuada.

Prevención y Control

Como ya hemos comentado, al ser un proceso multifactorial, la forma de prevenir es atacar todos los frentes al mismo tiempo:

  • Inmunización de los animales mediante la vacunación de cerdas de forma que a través del calostro y la leche puedan trasmitir a los lechones las inmunoglobulinas necesarias para enfrentarse a los patógenos. 
  • Manejo del calostro: asegurar que los lechones reciban una cantidad adecuada de calostro inmediatamente después del nacimiento.
  • Higiene y manejo: mantener las parideras limpias y desinfectadas, y controlar la temperatura ambiente de las salas y de las mantas para evitar el estrés por frío.
  • Suplementos nutricionales: proveer a los lechones con suplementos que ayuden a fortalecer su sistema inmunológico.

A modo de resumen, podemos afirmar que la diarrea neonatal en lechones es el resultado de una serie de “fallos” a diferentes niveles, motivo por el cual que se requiere un enfoque integral para su control y prevención.

Un buen manejo de la alimentación, condiciones de alojamiento, y programas de vacunación son fundamentales para reducir la incidencia y severidad de esta enfermedad, así como un diagnóstico temprano y un manejo adecuado.