Prioridad: no bajar la guardia frente a la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica y Lengua Azul

La Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) y la Lengua Azul (LA) son enfermedades víricas infecciosas, no contagiosas, transmitidas por vectores (mosquitos Culicoides), que afectan a rumiantes domésticos y salvajes. En el caso de la EHE, los bovinos y los cérvidos son los más susceptibles a la infección y a la enfermedad, que puede cursar de forma clínica (con gravedad variable) o subclínica. Mientras que, en la LA, la especie ovina es la más afectada normalmente y la mortalidad oscila entre el 2 y el 30 % (pudiendo llegar al 70 %), aunque también puede causar problemas graves en los bovinos (serotipos 3 y 8).

La EHE es una enfermedad emergente en España que aparece por primera vez en nuestro país a finales de 2022. Desde julio de 2023 ha habido una expansión masiva de la enfermedad por toda la península ibérica y Francia. En cambio, la LA es una enfermedad reemergente en España y, desde el año 2004, nos enfrentamos de forma recurrente a cuatro serotipos distintos (cabe recordar que no existe inmunidad cruzada frente a los diferentes serotipos).

En forma de resumen:

Serotipo 4: detectado por primera vez en octubre de 2004 y, tras su erradicación, detectado nuevamente en octubre de 2010.
 • Serotipo 1: detectado por primera vez en julio de 2007.
 • Serotipo 8: detectado por primera vez en enero de 2008 y erradicado en enero de 2013; nuevamente detectado en octubre de 2020 y erradicado a finales de 2022; en junio de 2024 se ha detectado de nuevo.
 • Serotipo 3: detectado por primera vez en septiembre de 2024.

En 2024 se han dado una serie de circunstancias excepcionales con la LA, como la circulación simultánea de cuatro serotipos por primera vez (1, 3, 4 y 8) y focos distribuidos en amplias zonas del territorio nacional. Por ello, en marzo de 2025 se pasa de una estrategia de erradicación a una estrategia de protección clínica basada en la vacunación voluntaria.

Situación EHE diciembre 2024
Situación LA noviembre 2025.

Hay que tener en cuenta que, al ser enfermedades vectoriales, su manifestación depende de la presencia y actividad de los Culicoides que actúan como transmisores del virus; por lo tanto, son enfermedades estacionales: cuando se dan las condiciones ambientales adecuadas para el vector, hay mayor riesgo de aparición de la enfermedad. Esto se pudo comprobar con la EHE en los años 2023 y 2024, cuando la mayor parte de los brotes masivos se dieron de julio a diciembre, coincidiendo con la época de mayor actividad del vector. Fuera de esta época puede haber casos aislados, pero es más difícil que se propague de forma desmedida.

Ya he sufrido un brote de EHE o LA en los últimos años, ¿puedo estar tranquilo este año?

Un error común es creer que, por haber tenido un brote en la explotación, ya estoy protegido frente a la enfermedad y no voy a volver a sufrirla.

Es cierto que, cuando un animal supera la enfermedad, adquiere inmunidad natural frente a la misma; es decir, se protege. Sin embargo, hay que tener presente que:

• Esta protección no dura toda la vida; la duración de la inmunidad natural es variable en cada animal y se podría situar en torno a los 18 meses de media en el caso de la EHE.
 • Es bastante probable que muchos animales de la explotación no se infectaran cuando ocurrió el brote, por lo que no están protegidos (especialmente en ganaderías intensivas, donde la transmisión es más compleja).

Hay que tener en cuenta que este tipo de enfermedades son cíclicas y, cuando la inmunidad está en descenso, el riesgo de brotes aumenta. Por lo tanto, en el caso de la EHE, el año 2026 es de alto riesgo de enfermedad, puesto que la inmunidad general frente a la EHE del ganado bovino está bajando. En el caso de la LA, este es un año de riesgo muy alto debido a la elevada circulación vírica y la baja inmunidad general.

EHE y LA, ¿qué podemos hacer?

Al tratarse de enfermedades vectoriales en las que el control del Culicoides es prácticamente imposible y las medidas de bioseguridad son muy complejas, la vacunación es la herramienta clave para hacerles frente. La vacunación es la medida más eficaz para evitar las pérdidas directas en las explotaciones derivadas de los síntomas y lesiones producidos por estas enfermedades. Además, permite cortar el ciclo vector/virus, ya que evita tener animales virémicos (reservorios del virus) y, por tanto, impide que los Culicoides se infecten y propaguen el virus de forma continua; de esta forma, ayuda a controlar la diseminación de la enfermedad.

Por otro lado, en muchas ganaderías se comenzó el plan vacunal en el año 2025, lo que supuso una importante inversión económica y de manejo, puesto que en la primovacunación hay que administrar dos dosis con un intervalo de tres semanas. Dar continuidad al plan vacunal este año implica administrar solo una dosis y realizar un único manejo, lo que reduce el coste asociado. Además, de esta forma no se pierde la inversión realizada en 2025 y se mantiene la protección durante un año más. Hay que tener en cuenta que, si dejamos pasar el tiempo y decidimos volver a vacunar, tendríamos que empezar de nuevo el plan vacunal (dos dosis).

Como conclusión, en un marco sin estrategia de erradicación, EHE y LA probablemente sean enfermedades que se presenten de forma habitual en la península ibérica. La vacunación es la única solución para el control de estas enfermedades y actualmente estas vacunaciones deberían ser prioritarias en el plan sanitario de la explotación debido al riesgo que existe de sufrirlas y las graves consecuencias económicas que ocasionan.