
Los ectoparásitos, o parásitos externos, son responsables de importantes pérdidas económicas en el ganado bovino. Aunque en España no se han cuantificado, en Estados Unidos las pérdidas alcanzan los 360 millones de dólares en vacuno lechero y cerca de 1270 millones en vacuno de cebo.
Los parásitos externos se clasifican dentro del grupo de los artrópodos, y dentro de ellos las especies más comunes que afectan al ganado pertenecen a los insectos (que incluyen múltiples especies de moscas, mosquitos, tábanos, pulgas y piojos) o a los arácnidos (garrapatas y ácaros de la sarna).
Todos los sistemas convencionales de cría del ganado bovino de carne y de leche, tanto intensivos como extensivos, están íntimamente ligados al medio y, por tanto, son susceptibles de interaccionar en los ciclos biológicos de los parásitos externos, que se completan en la materia orgánica. El estiércol, los restos de comida de los comederos y los almacenes de forraje actúan como reservorios de cría de parásitos externos durante todo el año y requieren programas de control y bioseguridad muy exhaustivos.
Parásitos externos como vectores de enfermedades
La mayor importancia que presentan los parásitos externos en el ganado bovino es su papel en la transmisión de enfermedades. Gracias a las medidas de control, su incidencia en las pérdidas económicas directas se ha ido reduciendo en las explotaciones a lo largo de las últimas décadas. Sin embargo, hay factores como el calentamiento global y el cambio climático que están haciendo que haya especies de parásitos externos que resurjan y otras que aparezcan donde antes no eran comunes.
Hay una enorme variedad de enfermedades transmitidas por parásitos externos. Algunas se contagian entre animales, y otras son relevantes por su carácter zoonótico, es decir, por transmitirse a los humanos.
Los principales tipos de ectoparásitos y las enfermedades asociadas son los siguientes: las moscas, como Haematobia irritans, Stomoxys calcitrans y Musca autumnalis, causan picaduras dolorosas y pueden transmitir conjuntivitis infecciosa y miasis. Los barros o hipodermas son larvas que producen lesiones cutáneas, abscesos e infecciones secundarias. Los tábanos y las moscas negras generan picaduras dolorosas y son vectores de enfermedades como la oncocercosis. Los mosquitos y culicoides, hematófagos activos en zonas húmedas, son transmisores de fiebre del Valle del Rift, lengua azul y enfermedad hemorrágica epizoótica. Los piojos provocan picor intenso, lesiones y pueden transmitir anaplasmosis. Los ácaros de la sarna causan dermatitis grave, pérdida de producción y son transmisibles al ser humano. Por último, las garrapatas son responsables de la transmisión de enfermedades como babesiosis, theileriosis, anaplasmosis, fiebre Q y fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.
La enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE)
La EHE es causada por un orbivirus transmitido por insectos culicoides. No se transmite entre animales, solo mediante la picadura del vector.
La enfermedad afecta principalmente a los rumiantes, con especial incidencia en algunas especies silvestres y en el ganado vacuno. También puede detectarse en ovejas, cabras y camélidos, aunque en estos casos rara vez se manifiestan síntomas clínicos. Se trata de una enfermedad que no se transmite a los seres humanos, por lo que no se considera una zoonosis.
La EHE representa un importante problema no solo para la salud y el bienestar animal, sino también desde un punto de vista económico y social. Su rápida propagación y la gravedad de los brotes, especialmente en formas agudas, impactan negativamente en las economías locales, regionales y nacionales debido a las elevadas tasas de enfermedad y mortalidad que pueden producirse.
Desde finales de 2022 se han registrado brotes de EHE en toda España. Al principio, la incidencia era mayor en el sur, especialmente Andalucía y Extremadura, impactando el sector vacuno con restricciones, pérdidas económicas y mortalidad. Sin embargo, con el tiempo la enfermedad se ha desplazado hacia el norte, con detecciones frecuentes en Galicia, Castilla y León, Cantabria y Asturias. Entre el 1 de abril de 2024 y el 10 de febrero de 2025 se notificaron 247 focos en Europa, de los cuales 182 estaban en España, aunque la tendencia general muestra una lenta reducción de nuevos casos.
Tratamiento y control de parásitos externos en ganado bovino
Prácticamente la totalidad del ganado bovino en el mundo puede verse afectado por la acción de los parásitos externos, incluido el ganado estabulado. Las medidas de control y prevención resultan fundamentales para evitar en la medida de lo posible su impacto económico, las molestias que causan a los animales y, quizá lo más importante, su papel en la transmisión de enfermedades.
De forma tradicional, se han empleado medidas generales de control de parásitos externos como la retirada constante de estiércol y materia orgánica en las explotaciones, mantener la hierba corta, aplicación racional y planificada de insecticidas contra adultos y larvas aprobados en los animales y el terreno, junto con aplicación de medidas de higiene y bioseguridad.
Para un control integral de ectoparásitos como los dípteros y las enfermedades víricas que transmiten al ganado vacuno, es recomendable abordar todos los frentes implicados, desde los parásitos hasta el agente infeccioso.
En Vetia ofrecemos soluciones eficaces como Cipermetriven Pour-On, una formulación de aplicación dorsal continua basada en cipermetrina para el control de parásitos externos, especialmente piojos y moscas. También contamos con Animec Pour-On, una solución de ivermectina de aplicación dorsal continua, indicada para el tratamiento de ácaros, piojos, barros y algunas especies de vermes pulmonares y nematodos gastrointestinales.
En el ámbito de las enfermedades víricas, disponemos de vacunas como Bluevac BTV, indicada para inmunizar frente a los serotipos 1, 4 u 8 o una combinación de dos de ellos, así como el serotipo 3 del virus de la lengua azul. Además, disponemos de Hepizovac, la única vacuna inactivada contra el serotipo 8 del virus de la enfermedad hemorrágica epizoótica que previene la viremia en bovino.
Desde Vetia apostamos por la innovación y el desarrollo de soluciones avanzadas para mejorar la salud y el bienestar animal, contribuyendo así a la sostenibilidad y rentabilidad del sector ganadero.